El sistema circulatorio es, técnicamente, un sistema de bombeo: incluye la bomba de eyección (corazón) y una red de distribución (lecho vascular) que tiene la finalidad de llevar sangre por todo el organismo; y debe cumplir al igual que un sistema hidráulico, con los principios de conservación de masa y energía, que adoptan la siguiente forma:
-Conservación de masa en una red: La cantidad de flujo masivo que sale de un nodo (punto de confluencia de varios vasos) debe ser igual a la cantidad que entra.
-Conservación de energía de una red: la pérdida de energía (presión) en cada circuito de la red debe ser nula.
Figura 1. Principios de conservación de una red.

Figura 2. Ilustración de los factores que componen el Aporte de Oxigeno a los tejidos. El calculo definitivo se hace mediante la siguiente formula: DO2 = Gc x Hb x 1,36 x %Sat Hb + PaO2 x 0.003. En esta gráfica se representan todos los factores que hay que intervenir para adecuar el aporte de oxígeno.
En conclusión, el sistema cardiovascular conjuntamente con el sistema respiratorio son los responsables de acelerar la difusión y entregar en forma oportuna y constante la cantidad de oxigeno y nutrientes a los tejidos para la síntesis de energía. Por esto el sistema cardiovascular cuenta con una bomba de impulsión interconectada y en interdependencia con varios circuitos: el circuito vascular pulmonar que realiza el intercambio de gases con el medio externo a través del sistema pulmonar, el circuito arterial que se encarga de la distribución, el circuito capilar que asegura el intercambio con el intersticio, y el circuito venoso que es responsable de la recolección.
El circuito arterial para garantizar la distribución y favorecer el intercambio microcirculatorio tiene que asegurar una “adecuada presión y velocidad” en el contenido sanguíneo, ambos de muy buena intensidad. Es decir, una adecuada velocidad con baja presión o una adecuada presión con baja velocidad (flujo) no aseguran un adecuado intercambio. Está presión mínima requerida para entregar el oxígeno y los nutrientes a los tejidos, se denomina “presión de perfusión”. El circuito mantiene una presión media entre 60-100 mmHg que es generada por la contracción miogénica de los vasos, las sustancias producidas en el endotelio y el efecto de las catecolaminas a través de los receptores autonómicos. Presiones medias menores de 60 mmHg Pueden comprometer la perfusión de los diferentes órganos (En el riñón se compromete con menos de 60 mmHg y en el cerebro con menos de 50 mmHg)
El circuito capilar a través de la concentración de proteínas, el tono del esfínter precapilar y poscapilar y los mecanismos anticoagulantes mantienen gradientes de presión microcirculatorias y capilares permeables que favorecen la entrada de nutrientes a la circulación y la salida de desechos metabólicos.
El circuito venoso es el encargado de mantener el retorno de sangre al corazón para que este pueda mantener el flujo. El retorno venoso que llega al corazón es igual al gasto cardíaco y es dependiente de este, es decir todo lo que baje el gasto cardíaco disminuye el retorno venoso y todo lo que disminuya el retorno venoso, disminuye el gasto cardíaco. El retorno venoso se establece por la capacidad del circuito de generar un gradiente de presión entre la presión circulatoria media (es la presión dentro del circuito cuando se suspende el efecto de la sístole- por ejemplo, como ocurre en paro cardíaco o clampeo aórtico-.) generada por las pequeñas venas que recolectan el flujo capilar y la presión venosa central. Normalmente la presión circulatoria media es de 7 mmHg y la presión venosa central de 0-5 mm Hg. Cuando se produce un efecto vasodilatador o vasoconstrictor venoso puede disminuir o aumentar la presión circulatoria media y alterar el retorno venoso. El retorno venoso se afecta también por compromiso de la volemia.

Figura 3. Diagrama del sistema cardiovascular con sus diferentes componentes. Se muestra la bomba de impulsión interconectada y en interdependencia con varios circuitos: el circuito vascular pulmonar que realiza el intercambio de gases con el medio externo a través del sistema pulmonar, el circuito arterial que se encarga de la distribución, el circuito capilar que asegura el intercambio con el intersticio, y el circuito venoso que es responsable de la recolección.
La bomba cardiaca debe asegurar un flujo con una adecuada velocidad, flujo que depende de la cantidad de sangre que le entregue el circuito venoso, de la adecuada contractibilidad de las fibras musculares, y la facilidad que le permita el sistema arterial para su eyección. Su adecuado funcionamiento se mide a través del gasto cardíaco que normalmente es de 5 litros por minuto.
Todos los circuitos y la bomba tienen una interdependencia estrecha, por ejemplo: si se aumenta el tono del esfínter post-capilar (circuito capilar) se aumenta la presión hidrostática capilar aumentando el paso de líquido al intersticio y bloqueando el retorno al circuito venoso, con disminución del gasto cardíaco. Este fenómeno ocurre en el choque avanzado. La liberación de catecolaminas en la fase inicial del choque hipovolémico produce aumento del tono precapilar con disminución del flujo a zonas metabólicas activas para desviarlo a zonas preferenciales (corazón, cerebro), mejorando el retorno venoso y el gasto cardíaco.
En conclusión, la interacción de la bomba con los diferentes circuitos vasculares asegura una perfusión tisular adecuada necesaria para mantener un consumo de oxigeno indispensable para la síntesis de ATP.
EJERCICIO DE TAREA 1:
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